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emilin
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Me atrevo a afirmar que el sufrimiento es parte integral de la vida humana. Si bien no podemos evitarlo en alguna de sus formas, si podemos interpretar estas experiencias, y de ello depende que sea algo constructivo o destructivo en nuestras vidas.
Lo interesante de la pregunta es su presencia a través de la historia de la humanidad, y las diferentes respuestas que han ido surgiendo. Si hay algo universal más allá de nuestras diferencias, es que todos deseamos ser felices, y buscamos evitar el sufrimiento.
Ahora el sufrimiento puede ser de diferentes clases; lo usual es asociarlo con el dolor físico, pero también puede ser mental. O sea se refiere a cualquier sensación desagradable, o el anticipo de aquello. Algunos hacen una diferencia entre dolor y sufrimiento, relegando a la última categoría aquello que experimentamos mentalmente, diferenciando el mero dolor físico y el sufrimiento psicológico que puede o no acompañarlo. Por ejemplo, si sentimos el cuerpo adolorido tras una intensa actividad física, puede que no sea una experiencia de sufrimiento, e incluso puede que sintamos algo de satisfacción porque el ejercicio está funcionando, mientras que la misma sensación del cuerpo adolorido si se debe a una enfermedad incurable que nos acaban de informar, puede ser fuente de gran sufrimiento.
O sea la interpretación que hacemos de las experiencias es fundamental para determinar si nos hacen o no sufrir. Por ello se dice que tiene componentes personales y sociales.
En cuanto a lo universal de lo que preguntas, toda gran tradición filosófica o religiosa le ha intentado dar una respuesta. Por ejemplo ya Buda muchísimos años atrás planteó que la vida como la conocemos está ligada al sufrimiento, y formuló una serie de prácticas o principios de tal manera de superarlo o trascenderlo, a través de la meditación y una vida equilibrada. El cristianismo y otras religiones por su parte han también planteado vías o métodos para superar el sufrimiento, llevando a las personas a su plenitud.
Es importante distinguir lo que es trascender el sufrimiento; no se refiere a eliminarlo, lo que sería imposible, sino que superar la manera en que este nos ata o nos impide disfrutar de la vida. O sea nuevamente llegamos a lo fundamental, a la interpretación de la experiencia, y lo que decidimos hacer con ello. O sea no estamos condenados a vivir condicionados por el sufrir.
Hay formas de sufrimiento en la vida que son inevitables, mientras que tenemos control sobre algunas de sus formas. Por ejemplo, si nos mantenemos en buen estado físico y saludables, es muy probable que suframos mucho menos con el paso de los años (se dice que lo que conocemos como los síntomas de la vejez en realidad son la consecuencia del sedentarismo que del paso de los años) en cuanto a la salud. Y lo mismo en muchos ámbitos prácticos de la vida; si ahorramos ahora algo para nuestra jubilación, probablemente tengamos un pasar más agradable en el futuro. Nadie quita que imprevistos puedan ocurrir, lo que nos ocasione sufrimiento a nosotros o las personas que nos rodean, lo que no está bajo nuestro control, pero por lo menos jugamos nuestro papel en las cosas que si nos competen.
Por último, la condición universal del sufrimiento también nos hace humanos; la empatía hace que podamos ver el sufrimiento de otros como el propio, y que busquemos la felicidad y bienestar. No queremos sufrir nosotros, ni que las personas que amamos sufran, lo que nos lleva a apoyarnos mutuamente (de manera ideal, en la medida que vamos superando el egoísmo). |